Entrevista: Massacre
"Ejercemos bastante la negación sobre lo que nos pasa"

Por: Fernando Stefanelli– fernando@recis.com.ar
Fotos: Ivana Gorosito– ivana@recis.com.ar

Menos de dos semanas faltaban para que Massacre pisara por primera vez el Luna Park. Nos acercamos a las oficinas de Popart en el barrio de San Telmo para formar parte de una ronda de prensa bastante heterogénea, con preguntas para todos los gustos. Lo mejor de ella, a continuación:

Periodistas: Cuándo salió “El Mamut”, ¿pensaban que iba a pasar todo esto? Que iban a tocar en el Luna Park, que iba a ser elegido disco del año… ¿Esperaban seguir sacándole el jugo después de tanto tiempo?

Walas: Mmm, no. En principio pensábamos que iba a ser un disco más de Massacre, porque estábamos medio acostumbrados a sacar discos y que pase lo que pasó siempre, o sea, a lo sumo sacar un videoclip, y que tenga la repercusión que tuvieron los discos anteriores. Y después nos sorprendimos por el aluvión de buenas críticas. Obvio que había una sospecha, porque estaba muy bien producido y sabíamos que había un par de temas que los podíamos sacar a la cancha como videoclips y como singles. Pero acostumbrados a tener una tibia repercusión, decíamos “un disco más nuestro”. Y no estaba pensado como para llegar al Luna Park, a Obras ni a nada. Y bueno, en un momento empezaron a aparecer las críticas, empezaron a aparecer los comentarios, las nominaciones… hasta un diario lo eligió disco del año. Y ahí sí nos convencimos.

¿Se puede decir que Cara de Queso marcó un punto de inflexión, un antes y un después de la banda? Como que se empezaron a hacer más masivos a partir del tema de Sergio Denis…

Walas: Si, definitivamente. Hubo una suma de cosas. Primero fue cuando las bandas comenzaron a hacer covers de Massacre. Primero los Carajo, después los Tormentos, instrumental, y después los Catupecu. Ahí se empezó a hablar más de Massacre, más los periodistas, en el ambiente.

Catupecu con “Plan B” tuvo muchísima difusión…

Walas: Tal cual. El primer fenómeno fue en el under, en cierto ambiente del rock, cuando los Carajo graban “Diferentes maneras”, re bueno. Después los Tormentos, en el under garage, surf rockabilly. Y los Catupecu ya lo tiraron al plano masivo. Lo convierten en un hit, hacen el videoclip… y ahí se empieza a hablar de nosotros. Lo que pasa con “Cara de queso”, es que nos llevó a trascender el ambiente del rock. Empezamos a aparecer en programas de cine y revistas de cine. O sea, se empezó a hablar de nosotros en otro lugar. Marcó un antes y un después, qué se yo… aparecimos con Mercedes Morán, estuvo nominado y ganó como mejor música de película, estuvo buenísimo.

Pero es lo que buscaban ustedes, de alguna manera: llegar.

Walas: Si. Al principio nos asustó un poco, porque lo que nos pedían para “Cara de queso” era lo opuesto a lo que hicimos siempre. Nos pidieron un tema muy popular, una jugada de riesgo, que nos pudo haber salido bien o mal, porque nosotros siempre fuimos considerados como una banda de rock serio, de culto… de rock sobrio, digamos. Lo hicimos y eso nos dio un poco más de popularidad, nos sacó del espectro del rock y nos metió en el mundo del cine. Y después vino “El Mamut”.

Con temas relacionados con los tiempos que corren, por ejemplo “La epidemia”. ¡Ni que lo hubieran hecho a propósito!

Walas: Y no sólo eso fue premonitorio, porque uno de los títulos que pensábamos ponerle al Mamut era “No crisis”, justo antes que se desate la crisis financiera mundial. O sea, el titulo hubiese sido “No crisis”, incluyendo “La epidemia”. Nos hubieran dicho Nostradamus (risas).

¿Considerás que el proceso de diseño del disco fue distinto a los otros?

Walas: Sí, completamente distinto. Nosotros estábamos acostumbrados a grabar con un sistema de grabación que se llama “lock-out”, que consiste en entrar en el estudio y no salir hasta no terminar el disco. Entonces podés estar quince días ahí adentro. Y “El mamut” nada que ver, estuvimos metidos en un estudio para las bases tres días y después vivimos con total flexibilidad, con total comodidad, con jornadas de cómo máximo ocho horas de laburo. Así que ésa fue una de las novedades, mucha mayor libertad. Porque cuando vos alquilás un estudio cerrado, primero que las horas de estudio son carísimas, entonces haces todo a las corridas porque tenés el compromiso de terminar el disco, por lo menos de grabar y mezclar, porque después tiene que entrar otra banda. Es lo que nos pasó siempre en El Abasto, terminábamos de grabar nosotros y entraba Pappo, La Renga, Los Piojos, A77aque. Entonces esto no nos permitía darnos lujos, como decir “esta voz no me gusta mucho, la grabo de nuevo”, “esta viola no me convence, la grabo de nuevo” cosas que veíamos que otros hacían y nosotros nunca.

¿La forma del disco era una idea previa o se terminó de definir en el estudio?

Walas: No, ya estaba completamente armado. Después lo que se fue definiendo fueron niveles, planos, volúmenes. Sobre todo lo que fue importante fue el nivel de las voces. Con Juanchi tuvimos armonía total a nivel laburo, no hubo tironeos ni concesiones de ninguna parte porque nos respetamos muchísimo como artistas así que todo anduvo bien y en armonía… salvo el tema de las voces. En los discos anteriores las voces estaban como muy metidas, cosa que tiene mucho que ver con lo psicológico… no mostrarse, el pudor de decir, y todo eso. Juanchi nos sacó las voces y en El Mamut se entiende todo perfecto. Estoy ahí todo… expuesto… yo le decía “no, bajá, bajá” y él decía que no, que se tenía que entender, y bueno.

Y ganó la letra también…

Walas: Sí, es verdad, porque antes había que hacer un laburo multimedia conceptual que consistía en escuchar una letra que por ahí no la entendés y tener que remitirte al librito del disco. Ahí apreciar la poesía, la prosa y que se yo, y hay algunos que no están. Ahora no, fijate que en el disco casi no están las letras transcriptas, porque se entienden todas.

¿Y los temas que quedaron afuera del disco? Ahora en la reedición salieron dos, pero ¿hay más?

Walas: Sí, quedaba alguno. Irá a otro disco. Los que incluimos fueron un homenaje a los '70 y a los '80, Bowie glam y REM antes de volverse famosos. Es bien claro: década del 70 y década del 80.

Hablando de las letras, ¿cómo fueron surgiendo canciones como “La reina de Marte” o “Invasoras amazonas”? Me parecen muy bizarras, muy ciencia ficción.

Walas: Tiene elementos de ciencia ficción, pero en realidad es psicología. Digamos, parecen de ciencia ficción medio trash, medio kitsch, pero en realidad son imágenes mentales pegadas con plasticola. Collage, surrealismo. El caso de “La reina de Marte”, es surrealismo… parecieran códigos que se entrelazan y que dan un resultado, pero NO. Es absolutamente absurdo y sin sentido. “Invasoras amazonas” es una letra divertida, casi banal, casi pop. Un ejercicio pop 80s con palabras esdrújulas, hablando de sábado a la noche, chica, la ciudad, es eso.

Hablando de las canciones que quedaron afuera y todo esto… ¿hay fecha para el nuevo disco de Massacre?

Walas: Sí. Lo vamos a hacer en 2010, seguro. Ahora priorizamos el Luna Park, la música para la letra del concurso del Sí, el tributo a los Cadillacs, y ya terminado eso el futuro disco.

¿Pasa todo esto y entran a grabar?

Luciano: Sí, no sé si en el verano o a principios del año que viene, pero la onda es que en 2010 salga el disco nuevo.

¿Va a ser surrealista como “El mamut”?

Luciano: Seguramente, pero no sé. Recién estamos empezando con algunas canciones, algunas ideas. Seguro en la segunda mitad del año nos vamos a dedicar a terminar los temas y armarlos bien.

¿Cual es el desafío o el principal objetivo que quieren lograr con este disco que viene?

Luciano: Que nos guste. Igual que “El mamut”. Que sea igual de bueno, o mejor si es posible, y que lo disfrutemos mientras lo grabamos… No hay mucho objetivo raro, tampoco.

¿Como programan el siguiente paso sin cortar la creatividad?

Walas: Es difícil hacer eso. ¿Sabes qué hacemos?. Nosotros ensayamos tres veces por semana y entonces designamos ensayos a diferentes cosas. Ahora no porque estamos cien por ciento con lo del Luna Park, que como es un show extraordinario, anual y demás estamos guionándolo mucho. Pero si no, hacemos ensayos, por ejemplo, sólo destinados a la compu, teclados y sintetizadores. Otros destinados a tratar de pasar del formato digital a batería y así. O a mitad del ensayo decimos “bueno, ahora vamos a darle bola a la música para la letra del concurso de Clarín”, “ahora pongámonos con un tema nuevo para el próximo disco”. Nos organizamos fragmentado, qué se yo.

Luciano: Salvo ahora que está lo del Luna Park, o cuando hay un festival o un show muy importante, por lo general la mayoría del año ensayamos para los shows normales del fin de semana algún tema raro que no tocamos hace mucho, pero no es que ensayemos mucho lo que tocamos en vivo. Siempre nos queda mucho rato de ensayo para hacer versiones de los temas, arreglos o para hacer algo nuevo para tocar el fin de semana. Y también tenemos tiempo para hacer temas nuevos, o bases e ideas, y desarrollarlas.

¿Cómo va a ser el Luna Park? Hablaban de guionar… ¿cómo se guiona un Luna Park? ¿Es un desafío? ¿Te preocupa si lo llenás o no lo llenás?

Walas: Sí, es así. Nosotros tocamos durante todo el año siempre, pero siempre hacemos un evento anual, un show extraordinario. En este caso es el Luna, el año pasado fue el Obras. Por lo general hacemos listas de 15 temas de set y después viene una parte de bises, con lo que se extienden un poco más. En cambio estos shows, como el Obras del año pasado que ahora lo estudiamos y vamos a mejorarlo. El show del Luna es absolutamente programado y guionado en cuanto a bloques. Hay bloques temáticos, hay bloques conceptuales y en el medio un intervalo, como un descanso. Después va a haber cosas que tienen que ver con lo visual, con las luces. Estamos incorporando gente de grandes eventos y grandes producciones. Por ejemplo, el jefe de producción de Intoxicados va a laburar en nuestro Luna, el iluminador de Los Piojos va a laburar en nuestro Luna, los Boogeyman Media, que son los que nos hacen los videos y las tapas de los discos van a hacer visuales… Después va a haber una sorpresa, estímulos psíquicos y sensoriales, va a haber unas cositas que nosotros llamamos “pánicos”, va a haber puesta en escena tipo circo antiguo criollo.

¿Como la página y gráfica que está saliendo ahora?

Walas: Exacto. Bueno, eso va a estar. Esa estética va a estar en el escenario, como ese circo viejo que van con el carromato con por los pueblos.

¿Te acordás el título de algún bloque temático?

Luciano: Eh, no... no tienen título. Nosotros les decimos bloques porque separamos los temas.

Según el concepto que tienen detrás, canciones largas como “El taxidermista” y así.

Luciano: Claro. Hay un bloque en el medio con algunos temas de ese estilo, como “El taxidermista” y otros. Pero bueno, lo que decimos “guionado” es que ya nos sabemos los primeros seis temas de memoria, que son todos enganchados. Y se va desarrollando por partes y por estilos el show. Empieza de una manera, en el medio tiene algo más intermedio, después hay un bloque que nosotros le decimos que más “teatral” o con temas más profundos, después como que vuelve a empezar el show. Porque, como es un lugar tan grande vamos, tocar un montón de temas, o sea que no da empezar y terminar, como que sube y baja. En un momento se pone más progresivo y profundo, y después tiene como siempre unos bises más arriba, con algunos clásicos.

¿Esto va a ser parte de algún DVD?

Walas: No, por lo menos no profesional. Va a haber un par de amigos nuestros con cámaras re buenas, pero va a ser todo para uso doméstico… van a filmar el camarín y el show. Y otra cosa que va a haber interesante son reversiones. Para la que la gente que conoce los temas, va a haber sacudida neuronal, suspensos, cosas que no existen en los discos.

Siendo este show en el más grande de ustedes, solos, habiéndolos visto, no sé, hace cinco años un domingo en Monte Grande tocando en el piso ¿Cómo viven este cambio progresivo, este crecimiento?

Luciano: Buenísimo. La verdad que tocar para tanta más gente que quiera venir a vernos es una alegría.

¿Qué cambió, la gente, ustedes, la industria, todo, nada?

Luciano: La industria cambió. Nosotros fuimos los que menos tal vez, porque siempre tocamos con las mismas ganas y siempre nos gustaron nuestros discos. Vos decías “El mamut”, pero para mí “Aerial” también estaba buenísimo…

Pero yo creo que desde que entró Charly hubo como un crecimiento sostenido.

Luciano: La verdad que sí. Con ese disco también, “12 nuevas patologías”, podría haber pasado lo que pasó ahora.

¿Y por qué crees que pasó ahora y no antes?

Luciano: No sé, la verdad. Fue mejorando la estructura, todo el entorno de Massacre. Nosotros empezamos a trabajar de otra manera, si bien el momento del show sigue siendo igual que siempre, tenemos otro equipo de producción y de gente que trabaja para nosotros. Cambió la manera de grabar los discos y nada, la verdad es que nos esforzamos para que cada vez nos conozca más gente y que si les gusta, que vengan a los shows. Y eso pasa.

¿Y cuál es su opinión acerca de los fans de la primera hora, los más viejos, que reniegan de este éxito, como puede leerse en foros y todo eso?

Luciano: Y, qué se yo… que disfruten, que no se hagan tanto problema. No es tan grave, es la misma banda.

¿Cómo ven ustedes, del lado de la banda, esta masividad?

Walas: Se incorporó una novedad, que es la parte de las giras. Ir a tocar a ciudades que no habíamos ido nunca es una novedad que no habíamos vivido antes. Nosotros tocábamos en Capital y a lo sumo en Mar del Plata o Córdoba, un circuito muy reducido. Y ahora incorporamos nuestro micro de gira, divino, con doce camitas y eso nos da una tercera dimensión. Nosotros decíamos que teníamos dos dimensiones, la sala y el escenario, de ese ping pong no salíamos. Ahora tenemos una tercera, que es ese micro, donde nos dormimos a la noche y nos despertamos en un lugar nuevo que no conocíamos, hacemos una prueba de sonido, nos reciben con un asado y a la noche hay un lugar lleno de pibes y de chicas con remeras de Massacre que cantan los temas de Massacre, y es una ciudad a la que vamos por primera vez. Y esa novedad la conocíamos de leyenda, de bandas que nos contaban que les pasaba eso y nosotros no lo habíamos vivido nunca. Entonces está esa novedad, y la novedad se vive siempre con pasión. Y tocamos en lugares como colegios antiguos que ponen un salón de fiestas o un gimnasio, está re bueno.

Luciano: Nos sorprendemos un montón, porque el año pasado, y éste también, recorrimos un montón de ciudades que nunca habíamos ido y es increíble, la verdad. Como dice Walas, íbamos a Santiago del Estero o Tucumán y tocábamos en lugares que no son boliches de rock, como el teatro del pueblo, tal vez. Ves a la gente por la calle y decís “¿acá quien va a venir a vernos?”, algo raro. Y después a la noche está re lleno, todos sacando fotos y se sabían todos los discos, uno podía pensar que por ahí se conocían los temas de “El mamut”, pero no, también la historia de la banda. La verdad es que nos sorprendimos un montón y nos sigue pasando. Hace poco fuimos a Bahía Blanca por primera vez, o sea que debe haber mil bahía blancas más que todavía no fuimos. Esta buenísimo, es re motivador eso, la verdad que dan ganas de subirse al micro e ir a tocar a otras provincias.

Periodistas: Y a otros países también. ¿Por qué no?

Walas: De hecho lo más transnacional que hicimos fue haber ido a tocar a Montevideo un par de veces. Los Cadillacs nos llevaron de banda invitada a México y tocamos los shows invitados y shows propios. Recién estamos empezando esta experiencia. Durante tantos años tuvimos un formato tan distinto nosotros que ahora nos parece disfrutable por la novedad. Aparte no lo podemos creer, tuvimos siempre ese perfil de incomprendidos, de losers… llegar a una ciudad y ver que tienen remeras nuestras… decimos “lo merecemos, no lo merecemos” una cosa muy rara. Salimos a tocar, vemos que cantan las letras perfecto y decimos “¡Guau, qué lindo!”

Luciano: Algo que antes pasaba sólo en Buenos Aires, ahora pasa en Mar del Plata, en cualquier lado. Ni hablar en Córdoba, pero fuimos muchas veces. Me sorprendieron lugares como Neuquén, Mendoza, que no habíamos ido nunca y era como tocar en Capital, es una cosa muy extraña.

Seguramente son lugares que llegaron antes los temas de Massacre versionados que Massacre mismo.

Walas: Eso le paso a mucha gente. El fenómeno Massacre le llegó antes por otros que por nosotros mismos. ¿Viste cuando pasa un quilombo y te dicen “más vale que te enteres por mí a que te enteres por otro”?. Pasó que la gente se enteró de Massacre por “Cara de queso”, por el cover de Catupecu, entonces cuando tuvimos que ir nosotros a dar la cara nos pasó algo genial, que es salir con “El mamut”. Cuando nosotros tuvimos que decir “acá está el verdadero Massacre”, no un chismerío ni del cine ni de un cover. Acá estamos, somos nosotros y sacamos este discazo. Eso nos legitimó. Pudieron haber dicho: “¿Éste es el verdadero Massacre? Prefiero Catupecu”, “¿Este es el verdadero Massacre? Prefiero “Cara de queso”, prefiero el cine”. Y nos salió bárbaro, el disco es un discazo y dimos la cara bien.

Revivieron a Sergio Denis que venía muerto…

Walas: Sí, él mismo nos lo dijo…

Luciano: Sí. “justo ahora estoy componiendo y me dio ideas”. ¿Cómo fue?

Walas: Cuando fue la presentación de la película, estaba Sergio Denis, porque el también actúa, y nos dijo: “ustedes los Massacre realmente le dieron vuelo a mi tema”. La verdad que el tema nunca había sido versionado desde la versión original, que creo que es de los '80. Y nosotros hicimos una jugada de riesgo. Siempre jugamos con los riesgos, con los riesgos del ridículo, con los bordes.

¿Considerás que estas creando un producto consciente? ¿Massacre es un producto consciente?

Walas: Mmmm, no. Es más, ejercemos bastante la negación sobre lo que nos pasa. No lo hacemos consciente, le ponemos bastante filtro a nivel artístico. Después a nivel ejecutivo si está laburado todo de manera consciente, pero no lo hacemos nosotros, lo hace la manager. El producto Massacre es onírico, es no convencional, muchas veces juega con el riesgo de no tener estribillo, a no tener estructura lógica. Esta hecho de manera artística, después el mostrar, el exponer esto sí está hecho muy bien, porque lo hace la manager, la prensa. Nosotros lo que hacemos en la sala son temas muy buenos que andá a saber si pueden ser bien mostrados. En este último caso sí fueron bien mostrados.

¿Hay algo que extrañan de las viejas épocas, cuando Massacre no era lo que es ahora con “El Mamut”?

Walas: Y sí, hay cierto romanticismo, ciertas cosas hermosas de antihéroes, y de sótanos y alcantarillas. De cosas que no extrañamos porque las tenemos en la esencia, las llevamos dentro y eso se ve. Un poco de amateurismo, un poco de espontaneidad, un poco de under, eso los llevamos a los grandes escenarios, aunque después toque Marilyn Manson todo pro, nosotros tenemos esa baranda a under un poquito espontánea, y eso es una de las fórmulas de Massacre. Y eso es lo que hace que Massacre le guste, al crítico, al periodista, al colega y obviamente a los chicos que vienen a vernos.

Esa baranda a under hace que puedan estar tanto en grandes escenarios de festivales como en eventos de skate como en la vieja época.

Walas: Exactamente. Tenemos tanta cancha, tanto oficio, de cargar los equipos, de bancárnosla con los equipos que hay, porque vamos a tocar adonde sea aunque nos toque un equipo que es una merda (sic), que cuando subimos a un escenario grosso, a veces sentimos que no nos hallamos y a veces, la mayoría de las veces la rompemos porque salimos a matar.

¿Y algo que no te guste del éxito?

Walas: Mirá, antes de que salga “El mamut”, que apareciéramos en MTV y todo eso, yo decía que no iba a caer en esa especie de fobia de los músicos más exitosos, más estrellas de rock, de no poder verse con la gente, tener que ir sí o sí con los vidrios polarizados. Y decía que siempre iba a seguir viajando en subte porque me encanta, y decía que siempre tenía que ver con la gente y estar con la gente para poder crear a partir de eso. Y lo seguimos haciendo, nosotros nos movemos en un radio… que se yo, la sala está más o menos en el barrio de Palermo, Almagro por ahí. No caemos todavía en esa fobia de decir: “No puedo hablar con la gente, me hincha las pelotas”. O te piden fotos, te piden autógrafos. Todavía no. Pero igual todavía seguimos viajando en subte, o vamos a la sala en skate…

¿Todavía andas en skate?

Walas: Nah, a veces voy a la sala en skate, que se yo... De repente me ven con un skate y es para fotos y digo, “no estoy andando en skate, es para una foto”. Y a veces sí, voy a andar a la pista de Parque Centenario. Hay cosas que de repente te jode… el pibe que le gusta el rock viene y te dice “me puedo sacar una foto con vos porque te vi en vivo?”. Es una cosa pero después la señora que viene y dice “yo no sé quien sos, pero te vi en la tele”. Bueno, eso en principio da cariño, te cagas de risa, pero cuando se empieza a reiterar, aparecen esas fobias, que son entendibles también. Nosotros por ahora no las tenemos. A mí me copa andar en el subte que va por Corrientes, la línea B me encanta, porque de esa manera veo como es la historia.

¿Va a haber algo de skate en el Luna?

Walas: De skate, nada. Porque nosotros ya hicimos Massacre – Dread Mar I y skaters profesionales, y el fin de semana siguiente lo mismo en Neuquén con Nonpalidece. O sea, Massacre, reggae más skate, y ahora no porque como el Luna es un lugar tan difícil para hacerlo sonar bien queremos priorizar prueba de sonido y puesta visual. Vamos a ir a la tarde re temprano, matándonos con Roberto Cadahia, nuestro ingeniero de sonido para salir sonando bien. Por eso no ponemos ni banda invitada ni cosas perimetrales porque queremos sonar lo mejor posible.

¿Están nerviosos?

Walas: ¡Sí!

Fico: Igual se aflojaron un poco los nervios con esta prolongación que hubo de un mes. Como que ayudó a pulir un montón de cosas, a estar muy ensayados. Estamos un poquito con nervios, pero no nervios de inseguridad, sino con los nervios de expectativa y emoción de estar ahí.

¿Cómo toman el hecho de pasar de ser una banda que versiona temas a ser versionados ustedes? Hay un disco doble ahora dando vueltas, “Bienvenido al mundo de los conflictuaditos”.

Walas: Bueno, ese disco nos encanta. Queremos agradecerles por todos los medios y de todas las formas posibles porque esta buenísimo. Cada vez que vamos a la sala de ensayo analizamos tal versión, tal arreglo. Estamos viendo si no hay problemas contractuales ni legales, de pasarlo antes del show del Luna, mientras va entrando la gente. Es un disco larguísimo, porque tiene 18 y 19 temas, son casi 40 temas. Estamos fascinados, porque te da una relectura de algo que por ahí vos escribiste hace quince años. Confesamos que algunos temas están mejores que las versiones originales, que dijimos, “¿cómo no se nos ocurrió hacer esta velocidad, este ritmo, este arreglo, este tempo?”. Y nada, estamos honradísimos y sentimos una suerte de cosa generacional y cíclica, porque nosotros estamos en el homenaje a los Cadillacs, hermanos mayores nuestros y a la vez vienen un montón de bandas que nos versionan a nosotros, no sé si es como una cosa de cierre de ciclo o de renglón generacional. La verdad que está buenísimo, yo particularmente todavía tengo que escuchar bien el disco dos, pero el primero… está buenísimo, impresionante.

¿Ven en las bandas nuevas que quizás está el mismo riesgo a la hora de versionar?

Walas: Hay un par que son completamente deformes…

Luciano: No es el mismo riesgo, nosotros no tomamos tanto riesgo, me parece (risas). Hay algunas versiones re zarpadas, que nada que ver y que están buenísimas. Me parece más jugada la propuesta. Bah, nosotros cada vez que hacemos covers, más o menos no se alejan tanto de la versión original y este es sorprendente que hay algunas versiones muy opuestas. Hay temas nuestros que son re a palo, y la versión del tributo es re lenta y tranquila. Eso está bueno, y me parece más jugado, con más riesgo que el que tomamos nosotros en los covers.

¿Cuáles son los planes de la banda para el resto del año?

Walas: Bueno, después del Luna nos ponemos con el tema de ponerle música a la letra que gane en el concurso del Sí y la 100. Vinieron miles de letras, se hizo un escrutinio a sesenta, de esas sesenta pasaron a cinco que nos están dando vuelta y nos estamos enamorando de una en especial. Después sale el tributo de los Cadillacs, y nos subimos al micro y llevamos el mismo show del Luna a todas las ciudades a las que vayamos a tocar. Va a ser más o menos el mismo show adaptado, traducido a las diferentes infraestructuras. Y nada, empezar a producir el disco nuevo.

¿A qué le harían Control+Z en su carrera?

Walas: Nosotros tenemos una carrera, no porque lo digamos por nosotros, pero bueno “intachable” a nivel no convencional, no comercial, artística, que se yo. Pero hay algunas cosas a las que le haríamos el Control+Z, pero son muy pocas… no sé.

Fico: Igualmente, por ejemplo al momento que hacíamos el tema de Sergio Denis para la película, decíamos “esto nos arruina la carrera” (risas), pero después nos dábamos cuenta de que primero que nada teníamos la posibilidad de hacerlo por la cantidad de años que hemos hecho otro tipo de cosas. No es que salimos a un escenario con un tema de Sergio Denis, venimos de años y años. Y nos salió bien el arreglo, estuvimos buscando durante dos meses hacerlo de esa manera, encontrándole la vuelta para que un tema de Sergio Denis que no tiene nada que ver, suene algo parecido a Massacre. Y quedó. Pero si lo vemos desde el lado “bueno, es Sergio Denis”, sí pongámosle Control + Z (risas).

¿Dónde se ven en 8 años?

Walas: En el escenario, en la sala y con dos o tres discos más. Haciendo discos, shows, con un perfil bajo como hemos tenido siempre. Ahora estuvimos viendo como es ser seducidos por la popularidad… estamos haciendo algunas escaramuzas con el MTV y qué se yo. Nosotros vamos a ser tipos buenos siempre y con perfil más artístico que del mainstream. Nos vemos así, nos vemos cómodos en el traje de banda de culto, pero bien.

MySpace: http://www.myspace.com/massacrepalestina