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2007-06-24
Lo que no vemos cuando miramos Por Matias Rodriguez
En esta obra teatral los espectadores recorren distintos escenarios con los ojos vendados.
“Ojos cerrados” en La Senda del Sol
En un contexto donde la imagen se instala como protoplasma en las relaciones sociales y se instituye lo visual como sinónimo de verdadero y existente (a partir del cual, recién, afloran los sentimientos), “Ojos Cerrados” rompe ésta concepción y rescata la esencia de un hombre articulado bajo la música, los recuerdos y las imágenes mentales.
Por lo tanto, se construye una obra introspectiva y personal donde no existen patrones que rijan los emociones del espectador, sino que éste organiza sus sentimientos debido a la creación de un contexto en el cual se ve atravesado (habitando distintos situaciones meteorológicas, momentos del día y periodos de la vida); Aquí se instala la reminiscencia a partir de determinados objetos y del dialogo de los actores que disparan diferentes interpretaciones del público.
Es al suprimir la visión que se ponen en funcionamiento los cuatro sentidos restantes, los cuales se fortalecen, y posicionan a la memoria como algo primario.
Si bien la parte musical cuenta, principalmente, con un sitar, una guitarra criolla, percusiones, flautas, una gaita y un violín, también utilizan distintos sonidos (a partir de instrumentos no convencionales) para crear atmósferas o situaciones apropiadas.
Aunque, por un lado, el Centro Holístico “Seda del Sol” es el lugar ideal para representar “Ojos cerrados” (por la continuidad en la línea en sus actividades), la poca acústica de la sala, deja filtrar el ruido de la calle y por momentos desteje la relajación generada.
Sin embargo, esta obra con cinco temporadas, alcanza una propuesta inquietante por la función que ocupa el espectador; apuesta a la percepción y rasga el lado más perverso de nuestra época (segada por los medios masivos de comunicación) para ubicarse del lado de la armonía espiritual, los recuerdos, la imaginación y una reflexión sobre el destino humano. Aquí es donde el espectador se sumerge como dueño y artífice de las emociones y del concepto de cada situación experimentada: los sonidos y la música son solo detonadores. La intención imperante es conocer y apreciar sensaciones sin mirar.
Matias Rodriguez matias@recis.com.ar
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