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2007-10-30
Me Verás Volver... Por Matias Rodriguez
...Como Un Ave De Presa
Últimamente el rock experimentó el retorno de distintos artistas de las décadas del ´60, ´70 y ´80.
El atropellado regreso de estas bandas plantea un firme interrogante ¿Es conveniente reavivar un grupo después de años, y hasta décadas, sabiendo los cambios artísticos y culturales que se produjeron en su ausencia?
La vuelta de Soda Stereo, sin dudas, da una respuesta afirmativa a esta pregunta. A riesgo de parecer una banda descontextualizada, alejada de los cambios musicales y eunuco de dinámica escénica, su retorno despertó una expectativa que no se había instaurado ni en su show de despedida y menos aún en su periodo más exitoso. Esta paradoja trágica, muestra que después de alejarse de los escenarios durante años, la agrupación conoce un regreso tan fructífero como nunca había tenido en su carrera. Cabe aclarar que este “mega-retorno” significa un hecho social que tiene como responsables a varias empresas multinacionales que manejan gran parte del mercado internacional.
De todos modos, la expectativa sobre la vuelta del trío (conformado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti) se situó en el mismo momento en que el grupo se separó en septiembre de 1997. Por otro lado, este entusiasmo fue alimentado, durante esta última década, en los shows y discos solistas, del entonces, ex -cantante y guitarrista de Soda Stereo. Allí Cerati interpretaba temas de la mítica banda del Rock Nacional al tiempo que se mostraba públicamente con Zeta Bosio. Este último, como miembro e invitado de Catupecu Machu y Cabezones, también realizó temas como “Persiana Americana” y “Sueles Dejarme Solo”.
Aunque parece algo común que los grupos que parecían (y prometían) no volverse a reunir, se reúnan, también es cierto que la “sodamanía” no se hubiera establecido a no ser por la tajante estela musical que la banda instaló sobre la escena latinoamericana. En líneas generales, los regresos que vienen sucediendo dentro del rock no suelen tener a algunos de sus miembros originales y conservan solo el nombre y muy poca de la actitud artística que, en años anteriores, hicieron brillar a estos músicos. También es real que la mayoría de los intérpretes, que pasan por un conjunto tan importante, no pueden alcanzar un éxito económico y una aceptación masiva en plan solista o en otra banda. Comúnmente, los seguidores y las empresas comparan a estos artistas con su exitosa agrupación y les piden que toquen aquellos temas. Estas son situaciones que el público nunca termina de superar ya que le cuesta asimilar el cambio, la separación o la muerte de un proyecto.
En el caso de Soda Stereo, la formación es la original y cuenta con la entereza de haberse retirado en un momento óptimo como grupo a nivel sonido, maduración artística y popularidad. Aunque en el rock se instaló una suerte de vuelta anunciada e implícita, al mismo tiempo ésto permite que generaciones nuevas alcancen la oportunidad de ver a artistas significativos dentro de la música. Luego de aquella función en el estadio de River hace diez años, Soda Stereo retorna sin disco que presentar (sólo un “grandes éxitos”) y realizan cinco shows en River, una marca nunca alcanzada por un conjunto local. Pero aparte del gran marketing que encierra la vuelta de Soda; ¿Cuál es el enigma que oculta el éxito y la vigencia de esta banda?, ¿será el ostracismo y la precisión al momento de elegir volver?
Indudablemente el retorno de vetustas bandas de rock hace suponer que en la música “ya no hay fábulas” y toda reunión es factible. De todos modos, el entusiasmo general por desenterrar grupos de las décadas pasadas indica que el panorama artístico internacional se ve falto de propuestas transgresoras.
Matias Rodriguez matias@recis.com.ar
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