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2007-03-25
Terminó "Verano 07" Por Matias Rodriguez
Fue luego de más de dos meses con notables conciertos en los cuales participaron artistas como Rosal, Juana Molina, Pez y Bicicletas.
El festival “Verano 07: Vivir Nuestra Ciudad” contó con más de 380 actividades (donde se incluyó entre otras ofertas cine, música y teatro) distribuidas en distintos puntos de Capital Federal. Así, este evento, se convirtió en una atrayente alternativa para aquellos que se quedaron en Buenos Aires durante el periodo estival. Con una meticulosidad en el montado de cada fecha, se desarrollaron diferentes conciertos (de folclore, tango, jazz, blues, reggae, rock, pop, música electrónica y académica) en Parque Irala, Parque Avellaneda, Anfiteatro Juan Bautista Alberdi, Jardín Botánico, Plaza de Mayo, el Escenario Móvil (que recorría distintos barrios), el Escenario Central (en Figueroa Alcorta y Pampa), Parque Sarmiento y el Planetario. En estos dos últimos espacios se hospedaron la mayoría de las nuevas tendencias artísticas, como el rock psicodélico de Volco, los italianos Banda Basotti, Ángela Tullido, Adicta, Modex, Andrés Ruiz, Mataplantas, Pablo Dacal, Flopa, la banda de Haedo Smiten, Gabo, Ezequiel Borra, Pequeña Orquesta Reincidentes, Borregos Border, Pablo Grinjot, Vetamadre, Valle de Muñecas, Cristian Basso, Sergio Pángaro, el grupo percusivo La Bomba de Tiempo, Las Trampas de Lily, La Superbanda, Rosal, Rubin & Los Subtitulados, el ex A- Tirador Láser Migue García, No Lo Soporto, los cordobeses de Armando Flores, Dread Mar I, Victoria Mil, Marianela, Julieta Rimoldi, Pampa Yakuza, Juana Molina, Gran Martell, Astroboy, Altocamet, Dante Spinetta, Pánico Ramírez, Sonotipo, Volador G, Iluminate, Antonio Birabent, Marcelo Ezquiaga, Hamacas al Río, Cienfuegos, Lisandro Aristimuño, Mostruo, Fantasmagoría, Los 7 Delfines, Los Álamos, Sami Abadi, Satélite Kingston, Florencia Ruiz, el estadounidense Kevin Johansen, Doris, Los Mojitos, Anetol Delmonte, Nonpalidece, Marcelo Lupis, Pez, Coiffeur, los platenses de Estelares, Charlie 3, Ahora, Me Darás Mil Hijos, Roxana Amed, Axel Krygier, Massacre, el júbilo oriental de Parraleños, Lucas Martí, la ex Suárez Rosario Blefari y Zort, De igual forma, Electic Co (homenaje a U2), Miranda, Arbolito, Zuker XP, Ummaguma (grupo tributo a Pink Floyd) y Buddha Sounds hicieron su parte en alguno de los restantes escenarios porteños. Por otro lado, también participaron artistas con una reconocida trayectoria como Pedro Aznar, el ex Peligrosos Gorriones Francisco Bochatón, la baterista Andrea Álvarez, Hilda Lizarazu, Flavio y La Mandinga, Gillespi, Fidel Nadal, La Portuaria , la murga uruguaya Agarrate Catalina, Catupecu Machu, Fabiana Cantilo, La Mississippi, Palo Pandolfo, Horacio Fontova, Virus, Chango Spasiuk el trío jazzero Walter Malosetti, Maria Rosa Yorio, Daniel Melero, el ex tecladista de Los Gatos Ciro Fogliata, Botafogo, Luis Salinas, Litto Nebbia, Javier Malosetti y Gustavo Cerati (quien fue el encargado de cerrar el festival el pasado 10 de marzo en el Escenario Central).
De este modo ¨ Verano 07 ¨, consistió en una exposición pública cardinal, principalmente para los nuevos grupos que habitualmente realizan sus presentaciones en pequeños reductos. Como bien resalté, el festival combinó distintas intenciones musicales; no obstante, me enfocaré en destacar las participaciones de algunos conjuntos en ascenso. A renglón seguido, un acercamiento a las presentaciones de Rosal, Bicicletas, Juana Molina, y Pez, músicos con propuestas sonoros antípodas pero cautivantes.
Viernes 12 de enero, Escenario Planetario. Hamacas al Río, No lo Soporto, Rosal e Hilda Lizarazu
La fecha tuvo una línea musical acentuada (guiada por el pop). De espaldas al Planetario Galileo Galilei, este escenario fue uno de los más concurridos y sugestivos.
La jornada comenzó temprano. Hamacas al Río subió a escena a las 19:30hs., y mostró sus canciones pop, casi en formato acústico (donde aparecieron reminiscencias de Nick Cave). Quizás el nombre del grupo sea la definición precisa del estilo de música que realiza: Hamacas al Río es un camino introspectivo y personal hacia lo sonoro. El show transcurrió frente a un pequeño grupo de personas sentadas, que se dispusieron a conocerlos en una tarde calurosa (situación oportuna para acercarse al grupo). Durante el set transitaron su disco homónimo y otras canciones que serán parte de la segunda producción de la banda. Luego de 50 minutos de haber subido, el sexteto (donde cabe destacar la ejecución vocal de la cantante Laura Ciuffo, que deja en sus letras una estela de melancolía) abandonó el escenario habiendo realizado un óptimo concierto. Ya de noche subió No lo Soporto , un trío de rock/punk formado por chicas veinteañeras. De una carrera cuesta arriba (aunque con un bajo vuelo musical) No Lo Soporto logró captar la atención del público que ya se encontraba de pie siguiendo cada instante del show. Al cabo de una hora (en la cual desmenuzaron su primera placa) fue acertado el trabajo de la bajista Lara Pedrosa, quien además aportó coros.
Rosal: Dejando actuar al corazón
Sin duda el grupo que resaltó en esta fecha fue Rosal , quien exhibió su pop/ folk en el escenario montado junto al Planetario. En una noche agradable, la banda saltó a escena a las 21:30 hs y recorrió temas de “Rosal” y “Educación Sentimental” frente a unas 1200 personas. En una combinación musical entre naif y nostálgica, Rosal alcanzó una maduración sonora; dos guitarras se acoplaron cabalmente a la agraciada voz de María Ezquiaga y un teclado vintage aportó la cuota de ímpetu al grupo, (todo bajo un clima íntimo propuesto por las suaves melodías de las canciones). Los aportes de Julieta en voz y coros fueron precisos y aportaron una variante vocal. Con los músicos (Ezequiel Kronenberg en guitarra, Julieta Ulanovsky en bajo, coros y voz, Martín Caamaño en guitarra, Mauro Conforti en teclado y Juan Pablo Jacinto en batería) de vestuario playero y la aún introvertida María, Rosal dejó el escenario luego de más de una hora de show .En la velada no faltaron clásicos del grupo como ”Bombón“ y el acostumbrado set acústico (donde Kronenberg y Caamaño se colgaron guitarras acústicas y criollas y nacieron canciones simples que evocaron a un ambiente fogonero). Rosal es en vivo una excelente oferta dentro del pop, debido a la versatilidad de sensaciones y los atinados contrastes musicales.
Sábado 20 de enero, Parque Sarmiento. Banda Basotti, Satélite Kingston y Bicicletas
El barrio de Saavedra tuvo ese sábado, como principales atracciones a Satélite Kingston y Bicicletas, dos bandas antagónicas a nivel sonoro. Esta polaridad se reflejó en un recambio notorio de público, quien posiblemente vio como exagerado éste contraste.
Satélite Kingston subió a escena a las 21hs. En una noche templada y durante 50 minutos expuso un ska jamaiquino de la mejor cepa. Aunque también por momentos hubo jazz y reggae, la fuerza del grupo se acercó al ska-punk y a bandas como Mano Negra y Orillas. Este conjunto se hace fuerte por la generosa ejecución de los tres vientos (trompeta, saxo tenor y trombón) ubicados en la posición de frotman; Asimismo, en varios pasajes del show los acompañó Araceli Julio, una cantante invitada de gran expresividad en su voz; Aunque tal vez, el anfiteatro donde se realizó esta fecha no fue un espacio satisfactorio para que la gente pueda bailar durante la función del octeto, esto no impidió que chicos y grandes gozaran del contagioso ritmo en los pocos metros cuadrados disponibles. Con varios trabajos editados (el último se llama “Algo Tiene Que Pasar”) y distintas participaciones en compilados y festivales de primera línea, esta banda se consolida como uno de los representantes ineludibles dentro del género: en sus presentaciones hay energía, buen manejo del escenario y excelencia en la interpretación musical.
En Bicicletas todos los días son verdes, azul, y gris
Después de los digeribles Satélite Kingston, prosiguió Bicicletas. Con los seguidores, (que oscilaban las 900 personas) ahora sentados en las gradas, este quinteto de Coghlan corrompió durante una hora, a fuerza de oscuridad, lo construido por la banda soporte. A partir de Bicicletas el viaje fue insondablemente rockero. Cada pedaleada del grupo resultó una cachetada a la demagogia y a los recursos trillados del género. Los temas se cargaban de fuerza y vitalidad con el golpe insistente de la púa de Ruki en el bajo, la guitarra sónica de Fede y la potente voz de Julio (quien combina en sus versos, viajes alucinatorios con días grises y domingos); Nacho, mientras tanto, apretaba los sintetizadores y conseguía tibios contrastes en canciones como ”Un Jueves”, “Ojos”, “El Sol” y “Corre” (que adosaban a Bicicletas a los ´80 de Joy Division, REM, Sumo, U2, y la música grunge). Con dos EPs editados (“Deslizate Naranja” y “Discover”), llegaron al homónimo primer larga duración el año pasado, de la mano del sello independiente Estamos Felices. Bicicletas es un grupo que en vivo no da descanso al público, y lo atormenta con un azulado rock. Así, lejos de caer en oportunismos (o riffs y estribillos pegajosos), la banda elige un camino claramente contracultural.
Jueves 1º de febrero, Escenario Planetario. Ezequiel Borra, Axel Krygier y Juana Molina
Inaugurando febrero, se desarrolló esta fecha reprogramada (debido a la tormenta del viernes 26 de enero). Aquí participaron artistas que exploran la música a partir de nuevas herramientas tecnológicas sin recortar lo arcaico.
El puntapié inicial de la jornada lo dio Ezequiel Borra a las 20hs, quien en su repertorio incluyó algunos temas de su primer disco (“El Placard”) y versiones de George Harrison y el uruguayo Leo Masliah (del cual hizo “Junta-puchos”) Conjuntamente, sobre el final realizó un retruécano de Charly García con “No voy en avión, voy en tren”. En la primer parte del concierto tocó solo con su diminuta guitarra (mientras que en la restante parte del show lo acompañó una celista y un guitarrista).De este modo, sus interpretaciones merodeaban por la bossa nava, el folclore y la canción. Con un set también de 45 minutos continuó Axel Krygier , quien desde sus teclados y pistas, combinó reggae, jazz, funk, cumbia, electrónica, música árabe y surf. Sin embargo, el ex La Portuaria, en algunos pasajes desenfundó la trompeta y la flauta traversa, que se acoplaron a los sonidos programados y el distorsionador de voz. En su concierto (en el que repasó, entre otros, su último disco ”Zorzal”) fue acompañado por Lucas Totino (el ex guitarrista de Pornois) y la versatilidad del baterista Fernando Samalea (que se convirtió en uno de los instrumentistas mas buscados).
Juana es de acá
Son las 22 hs. y el ángel viene; suave luz que se dibuja en la oscuridad. Con un vestido color borgoña entra sola al escenario Juana Molina , la esperan sintetizadores, loops, teclados, una guitarra criolla y más de 5000 individuos expectantes. Sin pedir permiso sus temas van creando atmósferas sonoras a partir de melodías o improvisaciones confeccionadas en la guitarra, el teclado o la voz (cabe aclarar que estos ritmos no están programados, sino que son elaborados en vivo por la artista). Sus letras desprenden historias cotidianas de barrio o (casi) campestres cargadas de una esencia tragicómica. Su show se extendió poco más de una hora e interpretó varios temas de su último disco “Son” (editado en el 2006) y algunos que pertenecen a placas como ”Segundo” y “Tres Cosas” (de los cuales recordó “Quien”, y “Quiero”, entre otros). La velada cerró con “Sálvese Quien Pueda”, canción que hizo estallar a la concurrencia. En esta oportunidad se la pudo ver de buen ánimo, tal vez por la trascendencia de su presentación (la más multitudinaria en Argentina); Juana, risueña, sacaba fotos al público, agradecía y la gente retribuía con piropos y acompañando en cada ocasión. Si bien reconoce una gran notoriedad en el exterior, este fue el concierto que la cantautora merecía en su país: Mimada por el matutino “New York Times” y por distintos músicos prestigiosos (como David Byrne), necesitaba un reconfortante acercamiento al público argentino. Este show significó la reconciliación de Juana Molina con su público (muchas veces, desconsideradamente hostil), gracias a la buena nombradía y la elegancia musical.
Sábado 17 de febrero, Escenario Planetario. Astroboy, Cienfuegos, Pez y Massacre
A pesar de haber sido la noche más fría del festival, esto no eclipsó la mayor convocaría que presentó el escenario de Palermo; quizás, la masiva afluencia de público, se debió a la reunión de tres bandas que provocaron un tajante quiebre desde la década del ‘90 en el Rock Nacional, me refiero a Massacre Pez y Cienfuegos.
Todo empezó a las 20hs.con Astroboy, un grupo uruguayo que tiene una acentuada influencia de Oasis (no solamente en la topografía sonora, sino además en su modo de plantarse en escena). Sin estar en los planes, Astroboy tomó esta fecha debido a la imposibilidad de participación de sus compatriotas Snake y aprovechó para repasar piezas de sus discos “5 Estrellas” y “Automática”. Pero su sonido brit pop se apagó luego de 45 minutos. A las 21hs. Sergio Rotman gritó: “¡Somos Cienfuegos, una banda que no existe!”. Y durante casi una hora desató parte de sus discos “Cienfuegos”, “NS/NC” y “Hacia el Cosmos”, donde se incluyeron canciones como “La Eternidad”, “Querés Saber lo que es Estar Muerto?”, “Carne de Tiburón”, “Soñar, soñar”, “NS/NC”, “Hacia el Cosmos/ Hacia el Infierno”, el cover de Joy Division (“Love Will Tear Us Apart”), “El Secreto del Nombre” y “MHL/ Doctor Li/ Felicidad”. Asimismo, Cienfuegos demostró una continua y certera rotación de cantantes que propuso un crisol vocal en temas con distintas intensidades; por momentos tomó el micrófono Pedro Naimogín (quien recitó “El Mundo es Tuyo”), el bajista Martín Aloe (“Para mí que no estás bien”) y el guitarrista Hernán Bazzano ( “Dejá que te Diga”). Pese a los numerosos contratiempos y separaciones que experimentó la banda a lo largo de su historia, hoy Cienfuegos se muestra como un grupo de rock perspicaz comandado por un Rotman ágil en su papel de líder.
Pez camina sin rumbo y no es que no sepa donde ir.
Eran las 22hs. y cuatro músicos se paran frente a esa luz que no da sombras: es Pez, un exquisito grupo de rock encabezado por Ariel Minimal en voz y guitarra; lo acompañan Fósforo García en bajo y coros, Franco Salvador en batería y Pepo Limeres en piano eléctrico y coros. Este es un conjunto que cabalmente articula diversos sonidos, pero la diferencia de “Hoy” (su último disco editado en 2006) con los trabajos anteriores de la banda es notoria, y se reflejó fielmente en los abruptos contrastes musicales de su show. Sin embargo, la riqueza interpretativa y el delicado paladar compositivo de Pez guían todos los pasajes que frecuentan. Así, si bien indagaron sobre la huella de Frank Zappa, King Crimson y Spinetta, con la salida de su noveno material la banda se acercó al formato canción y dejó rezagada la estela de rock experimental de antaño. Pero factiblemente en este concierto se los haya notado más iluminados en temas como “Para las Almas Sensibles”, “Fuerza”, “El Desengaño”, “Desde el Viento en la Montaña Hasta la Espuma del Mar”, “El Cantor” y “Rompo tu Piel de Asno” pertenecientes a producciones vetustas; Juntamente, de su reciente placa, se desprendieron “El Viaje”, “Difícil de Conseguir”, “Bettie al Desierto”, ”Al Espacio” y “La Verdad”.. Este contraste al que hago alusión habla de una inquietud permanente de Pez, que busca ávidamente el crecimiento y la identidad a partir de la exploración sonora. Pero aunque Pez dejó fluir todo, esa noche (casi invernal) solo se escondió después de que Massacre husmeó durante casi dos horas en su repertorio; dando la impresión de que fue el cierre de una noche prodigiosa.
De este modo “Verano 07: Vivir Nuestra Ciudad” fue una plataforma para conocer nuevas propuestas y repasar varios clásicos perennes. Acompañado por la acertada elección de lugares abiertos y la entrada gratuita, es valiosa la existencia de este tipo de festivales (aunque no solo en el periodo estival). Naturalmente ésta necesidad cultural se manifestó en el numeroso público que asistió a cada jornada independientemente de la oferta. Cabe destacar la inserción de bandas under del interior del país (como Armando Flores o Zort) y extranjeras (obsérvese Agarrate Catalina y Banda Basotti), que permite a estos grupos fraguarse en la escena local; también es prudente considerar la amplia gama generacional de los conciertos. Pese a esto, la elasticidad de las propuestas no tachó excelencias. Así, colectivamente con las actuaciones destacadas, sobresalen Los Macocos desde el teatro (“La fabulosa historia de los Marrapodi”), Pedro Aznar, Botafogo, Pequeña Orquesta Reincidentes, el Chango Spasiuk con una ajustada banda, Julieta Rimoldi, La Mississippi y Mostruo entre varias performance agraciadas. Conjuntamente es ecuánime mencionar que muchos de los artistas que participaron en “Verano 07” ya habían sido convocados para otros eventos realizados por el mismo organismo durante el último periodo del año pasado (examínese BAFIM y Estudio Abierto) como es el caso de Palo Pandolfo, Pequeña Orquesta Reincidentes, Flopa, Valle de Muñecas, Juana Molina, Los Álamos, Coiffeur, Bicicletas, Rosal, y Gabo, entre otros. De igual modo, Rosal, Amelita Baltar, Francisco Bochatón, Bicicletas, Marianela, Estela Raval, Néstor Marconi, Cienfuegos, Bicicletas, No Lo Soporto y Fabiana Cantilo ocuparon la grilla en dos oportunidades cada uno; Ergo, si bien la organización por un lado muestra un interés por este tipo de propuestas, al mismo tiempo se desentiende de otros músicos igualmente competentes y con las mismas intenciones de proyectarse a través de estos espectáculos. Sabiendo la sed de oportunidades que ostentan muchas bandas, y ayudados con un circuito de lugares reducido, costoso y restrictivo, las fechas en Capital Federal suelen ser algo más que una hazaña. Dablemente en estos programas nunca se incluyan a artistas organizados en amparo de la diafanidad musical, como es el caso de Minoría Activa, Tren Loco, Diego Boris o varias de las restantes 1700 bandas articuladas bajo la U.M.I. (Unión de Músicos Independientes), o M.U.R. (Músicos Unidos por el Rock), quienes insistentemente buscan espacios y lugares alternativos para exhibir su arte. Tal vez, en la próxima edición sería preciso aguzar estas cuestiones que proporcionarían a que los festivales den terreno a una miscelánea de estilos y músicos.
Matias Rodriguez matias@recis.com.ar
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