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EL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO - NUBES EN MI CASA
03/05/2013 - La Trastienda

Por: Fernando Stefanelli - fernando@recis.com.ar

Probablemente luego de los lazos creados cuando ambas bandas tocaron el festival norteamericano SXSW, hace unas semanas, El Mató a un Policía Motorizado y Nubes en mi Casa unían fuerzas en la Trastienda durante una fría noche de viernes.

La cita era a las 23, pero con esto de las dobles funciones, entre que la gente del show anterior desalojara la sala para permitir el acceso de los “trasnochadores”, nos íbamos acercando cada vez más al sábado. El Mató ha llenado varias veces lugares como Niceto, por lo cual se podía descontar que acá iba a ser el caso nuevamente, pero lo agradablemente sorprendente era que cuando salió NUBES EN MI CASA, la sala estaba fácil a un 80% de capacidad (algo sorprendente, porque el público vernáculo tiene la costumbre de llegar solo para la banda que cierra).

Con poco más de media hora de tiempo disponible, la lista de Nubes fue un mix entre lo nuevo y lo viejo: cuatro temas de su más reciente Me Suelto y Vuelvo y tres del disco debut homónimo. “Después” fue el primero en sonar e inmediatamente la atención del público se volvió sobre la figura de Josefina Mac Loughlin, con su particular y agradable voz al comando de las canciones de los Nubes. Medios tiempos, proyecciones de fondo y canciones indie/pop con voz femenina. Era momento de escuchar, a diferencia de la respuesta más adrenalínica que vendría un rato más tarde con los anfitriones de la velada.

Con el correr del tiempo y con una formación más consolidada, incluso las canciones más viejas han crecido en cuanto a la instrumentación, con los teclados de Nacho y la guitarra de Hernán como encargados de crear climas sobre las bases de Hugo y Pablo. Si bien quien escribe ha podido comprobar que se adaptan a otros escenarios, es evidente que una banda como Nubes en Mi Casa se potencia en un lugar cómodo y sobre todo con buen sonido. Y el quinteto no hizo otra cosa que aprovechar la oportunidad, dando un buen show y dejando con ganas de fácil otra media hora cuando los últimos acoples de la guitarra de Hernán en “Mareo” se extinguieron y el telón terminó de cerrarse.

EL MATÓ A UN POLICÍA MOTORIZADO salía un rato después, y ahí sí, esa suerte de “pogo amable”, gente revoleando agua al escenario y sobre todo cantando se harían dueños de la madrugada de San Telmo. “El magnetismo” y “Mujeres bellas y fuertes”, ambas de su más reciente trabajo La dinastía Scorpio, abrieron el fuego y la intensidad no bajó ni un ápice a lo largo de una veintena larga de temas enhebrados sin solución de continuidad.

En este punto a uno se le da por preguntarse los “por qué” del “fenómeno” de estos pibes, que siendo una banda independiente de La Plata ya han tocado dos veces en el Primavera Sound de Barcelona, y otros festivales como el SXSW norteamericano y el Vive Latino mexicano, o pueden arriesgarse a hacer Niceto varias semanas seguidas sin que esto sea un suicidio financiero. Por un lado, la verdad es que si vas por el carisma, demagogia o una presencia escénica aplastante no es negocio, ya que apenas si saludan y agradecen los aplausos. Por estética, tampoco, porque sacando las proyecciones de fondo, si hay en algo que no basan su propuesta es en la imagen. ¿La famosa “manija” de cierto sector de la prensa especializada y no tanto? Ni, porque si bien no se puede negar que desde hace un tiempo han llegado a las revistas de rock más grandes y ese tipo de lugares, si nos quedáramos con que solo es eso, ¿a cuántos hemos visto recibir aun más atención y motes de “la nueva banda” y al poco tiempo pasar al olvido sin pena ni gloria?

Es entonces cuando uno cae en la cuenta de que sí, dan en la tecla en lo que realmente es relevante, es decir la música. A lo largo de su desarrollo como banda han ido puliendo esa mezcla de indie/kraut/rock alternativo/etcétera hasta lograr una versión propia. Y en este último disco lo demuestran sobradamente, perfeccionando la fórmula como nunca antes. Como muestra, verdaderas perlas como “El fuego que hemos creado” son inapelables, aun cuando raramente suenen en alguna radio y alguien ajeno a esta movida vaya a escucharla siquiera una vez. Y si encima a esto le suman una buena onda contagiosa, producto de lo cual han sabido construir un público fiel y seguidor, el conjunto se traduce en este caso en un una hora y pico larga súper disfrutable aun para espectadores más casuales.

Tal fue el caso de este cronista, que promediando el show dejó cualquier análisis de lado y se terminó rindiendo ante las armas de los platenses. Sobre todo la recta final, que incluyó versiones notables de “Chica rutera”, “Día de los muertos”, “Amigo piedra”, “Mi próximo movimiento” y “Terrorismo en la Copa del Mundo” eximen de mayores comentarios. Y los análisis más sesudos quedarán para otro momento.